dilluns, 1 d’abril del 2013

PAPA FRANCISCO: ¿RECOGERÁ EL MANTO DE JUAN PABLO I?


ECLESALIA, 26/03/13.- El día de la elección papal del cardenal argentino Bergoglio, para muchos de los radioyentes que escuchábamos en las ondas que, un mes antes, la novia de un joven había puesto un twitter contando que su novio había soñado con un nuevo Papa de nombre Francisco I. Ni qué decir que ese twitter dio la vuelta al mundo tras la elección del nuevo Papa que decidió llamarse Francisco. Pero hay otro dato, para mi aún más sorprendente, que se puede consultar en la Web de la Comunidad de Ayala: “Un Papa Francisco. Que el Señor te bendiga y te guarde” Resumiendo: escribe el sacerdote Jesús López Sáez que el pasado 5 de febrero, aniversario del cardenal argentino Pironio (la misteriosa “persona de Roma” a quien Juan Pablo I confió sus intenciones), recibió un correo de un italiano, Efrem Ori, residente en España, en Castellón, para felicitarle por su libro: “Juan Pablo I. Caso abierto” donde, entre otras cosas, le comunicaba que él, sin tener presente a Juan Pablo I, había escrito años atrás un libro titulado “Papa Francesco”, pero con la lectura de “Juan Pablo I. Caso abierto” cayó en la cuenta de que “el papa Francisco, mi papa soñado, había venido, pero no me había dado cuenta".
Llama la atención que una de las primeras frases que pronunció el papa Francisco tras salir elegido fuera la misma que pronunció Juan Pablo I: “Que Dios os perdone por lo que habéis hecho”. Francisco nos ha traído a la memoria a Juan Pablo I. Se han prodigado los artículos en este sentido. A día de hoy, por los detalles vistos, se aprecia una línea de comunión entre ambos Papas. Empezando por el tema de la pobreza evangélica y el modo tan simple -aparcando el rígido protocolo y el boato- con que ambos Papas hicieron sus primeras apariciones públicas, revelando ambos pequeños detalles (secretos) del cónclave. El Papa Francisco es argentino, hijo de emigrantes italianos. Juan Pablo I es italiano, hijo de un obrero emigrante. “El tesoro de la Iglesia son los pobres”, proclamaba Juan Pablo I. “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”, proclamó Francisco en su primer encuentro con los periodistas a los que cautivó. De Juan Pablo I (dijo en una ocasión que ‘de no haber sido obispo, me hubiera gustado ser periodista’), se llegó a contar que “hubiera sido aún más popular que Juan XXIII”. Del primer encuentro del Papa Francisco con los periodistas, de forma unánime éstos dijeron cosas como "este Papa es increíble”, “es demasiado bueno para ser verdad"… Esperemos que sus gestos no sean producto del fino marketing vaticano. Que sea capaz de cumplir la misión de la patata caliente de la purificación de templo (por la que se dice que ha renunciado Benedicto XVI), como quiso afrontar Juan Pablo I.
La ‘izquierda eclesial’, borrada del mapa durante 35 años, se muestra esperanzada con Francisco, mientras que los de la ‘iglesia imperial’ de cristiandad guardan silencio y están muy cautos. Este ‘domingo de ramos’, antesala de la pascua (purificación del templo) el profeta Isaías nos recuerdó que el siervo es siervo sufriente, no siervo triunfante. El siervo triunfante es incompatible con el evangelio. ‘El vino nuevo del evangelio revienta los odres de un estado llamado Vaticano’ (Mal Estado Vaticano”) que es una concesión del dictador Mussolini. Cuando el arzobispo Bergoglio adoptó de nombre Francisco, las primeras conjeturas apuntaban a San Francisco Javier, jesuita como él. Después, el propio Francisco despejó las dudas revelando (a los periodistas) que eligió Francisco en referencia a San Francisco de Asís y que un cardenal amigo brasileño (Claudio Hummes) le ayudó a tomar esa decisión: “No te olvides de los pobres”. También, el cardenal Albino Luciani tenía un cardenal amigo brasileño (el cardenal Aloisio Lorscheider, también llamado “el obispo de los pobres”) a quien Juan Pablo I, según confesó, dio su voto en el cónclave en el que él salió elegido. “Espero que cuando seas cura no te olvides de los obreros” le escribió su padre, Giovanni Luciani, obrero emigrante, y socialista, al pequeño Albino cuando éste le escribió una carta a su padre pidiéndole permiso para ir al seminario. “El papa de la simplicidad”, se ha dicho de Francisco, y se dijo de Juan Pablo I. “Orad por este pobre Cristo” llegó a decir en una audiencia Juan Pablo I (causando el escándalo en algunos curiales). El papa Francisco pidió primero la bendición del pueblo antes de dársela él al pueblo. Demasiadas ‘coincidencias’.
En “El día de la cuenta”, su autor nos recuerda que “la vocación de San Francisco de Asís nació de una visión crítica de la Iglesia de su tiempo”. Francisco de Asís (que era un joven laico) tuvo una experiencia cuando al entrar en una Iglesia, San Damián -una iglesia en ruinas a la que él entró buscando luz- escuchó estas palabras: Anda y repara mi Casa que amenaza ruina. “Pronto entendió San Francisco que eran otras ruinas las que había que reparar”. (Cap.18, Renovación imperial, pág. 274). Es lo que movió al anciano Juan XXIII a convocar, de sopetón, un Concilio, el Vaticano II: para volver a las fuentes. Porque la Iglesia tiene como constitución el evangelio, y no la tradición, por mucho que el cardenal A.M. Rouco (en activo, con 77 años) dijera en Salamanca el 23 de abril de 2012 que “el Concilio hunde sus raíces en la intensa vida cristiana de las décadas precedentes", criticando con dureza la interpretación más aperturista del mismo. ¿Quería decir monseñor Rouco que el Concilio Vaticano II hundía sus raíces en el apogeo del nacional catolicismo, olvidando que durante el desarrollo del Concilio los obispos españoles se opusieron con extrema dureza al decreto conciliar sobre la libertad de conciencia?... Conviene recordar que en la Iglesia del pre-concilio, en agosto de 1950, Pío XII con su encíclica "Humani generis" paralizó el movimiento de renovación teológica y sus principales impulsores -Chenu, Congar, De Lubac- cayeron bajo censura canónica ("Un templo nuevo. Viento de renovación" , de J. L. S.).
No me llames Santidad. De aquí en adelante solo Francisco”, así le respondió el Papa Francisco al sastre colombiano Luis Abel, cuando aquel le llamó solicitando sus servicios. Eso sí, matiza el sastre, los encargos de Francisco son “todos sencillos, sin hilos dorados o de oro... Las vestimentas del anterior Papa eran muy elegantes, cargadas de lujo”. Y añade el sastre del Papa Benedicto XVI (y ahora también de Francisco), que en una ocasión el Papa Benedicto XVI le presentó en Roma en una reunión de cardenales, y les recomendó sus servicios, y que el sastre le dijo a uno de ellos (al argentino Bergoglio): “le veo vestido de blanco”. (El Mundo, 22 marzo 2003). De paso, conviene refrescar que Jesús era un profeta laico, de vestir normal, sin carnet de cura. Y que, como nos recuerda la Escritura, en la Carta a los Hebreos, 8,4: “si Jesús estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote (Un sacerdocio nuevo. Hacer tu voluntad, de J. L. S.). De Francisco se dice que, como Juan Pablo II, vuelve a abarrotar la Plaza de San Pedro. Juan Pablo II (el Papa más mediático que vivió sus últimos días sin poder articular palabra) no tenía reparos en afirmar que ‘de sus viajes, lo más importante era su encuentro con los poderosos de la tierra porque así se acrecentaba el prestigio la Iglesia’ (Juan Arias, periodista). Pero no era esta la visión de Francisco de Asís. En el estado vaticano han tenido mucho más peso los ingenieros en derecho canónico y en oscuras finanzas criminales que las quejas de los incómodos y ninguneados profetas. Esperemos que con Francisco no sea así. Que recoja el manto de Juan Pablo I.
Del papa Francisco ha escrito un periodista: "Esperemos que le dejen trabajar, y que no acabe como el pobre Juan Pablo I" (Jesús Bastante, La “silenciosa oposición” al Papa Bergoglio). En el citado libro Papa Francisco, de Efrem Ori (escrito en 2004, en edición privada, para los amigos; y reeditado, en edición pública, este mes de marzo de 2013), el Papa Francisco muere en la Plaza de San Pedro, en medio de la eucaristía. El pasado 24 de marzo fue el aniversario del mártir San Romero de América (un arzobispo profeta que salió llorando de Vaticano tras una audiencia con Juan Pablo II; y que murió asesinado en el altar en mitad de la eucaristía, por ponerse del lado de los oprimidos de la tierra); conviene recordar aquellas palabras que le dedicó otro obispo incómodo, Pedro Casaldáliga: “las curias no podían entenderte, ninguna sinagoga bien montada, puede entender a Cristo”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Braulio Hernández Martínez,
brauhm@gmail.com                                                      
TRES CANTOS (MADRID).

dimecres, 20 de març del 2013

MEMORIA SUBVERSIVA, MEMORIA SUBYUGANTE

"Nació en una pequeña aldea, hijo de una mujer del campo.
Creció en otra aldea donde trabajó como carpintero hasta los 30 años.
Después y durante tres años, fue predicador ambulante.
Nunca escribió un libro ni tuvo un cargo público.
Nunca tuvo familia o casa ni fue a la universidad.
Nunca viajó a más de trescientos kilómetros de su lugar de nacimiento.
Nunca hizo nada de lo que se asocia con grandeza.
No tenía más credenciales que a sí mismo,
Tenía sólo treinta y tres años cuando la opinión pública se volvió en su contra.
Sus amigos le abandonaron.
Fue entregado a sus enemigos e hicieron mofa de él en un juicio.
Fue crucificado entre dos ladrones.
Mientras agonizaba preguntando a Dios por qué le había abandonado,
sus verdugos se jugaron sus vestiduras, la única posesión que tenía.
Cuando murió fue enterrado en una tumba prestada por un amigo.
Han pasado veinte siglos y hoy es figura central de nuestro mundo,
factor decisivo del progreso de la humanidad.
Ninguno de los ejércitos que marcharon,
ninguna de las armadas que navegaron,
ninguno de los parlamentos que se reunieron,
ninguno de los reyes que reinaron,
ni todos ellos juntos, han cambiado tanto la vida
del ser humano en la tierra como esta Vida solitaria.”

Parròquia Maria Immaculada - Vera, València


dimecres, 13 de març del 2013

UN NOU PAPA O UNA NOVA ESGLÉSIA?

“Tal com comenta el teòleg José M. Castillo, el problema no és el papa, el problema és el papat” “El més important no és tant qui sortirà elegit nou papa del conclave, sinó quina predisposició tindrà per fer passos creïbles dirigits a desmuntar el fastuós imperi vaticà”

La renúncia anunciada pel conservador papa Ratzinger no és que hagi convulsionat el món, però sí que ha sorprès tothom, car dels 265 papes oficials (sense comptar-hi els 32 antipapes) anteriorment només havien renunciat: Clement I (l'any 97), Poncià (235), Silveri (537), Celestí V (després de 107 dies del 1294), Benet IX (1044) i Gregori XII (1415). Totes aquestes renúncies van ser forçades i, la major part, envoltades d'intrigues, violències o interessos de poder, especialment la de Benet IX, que va donar lloc a dues renúncies més: Silvestre III (1045) i Gregori VI (1046), així com la de Gregori XII, que també es va veure forçat a renunciar per posar fi al Cisma d'Occident o Cisma Papal (1378-1417), durant el qual varen arribar a coexistir tres papes: el de Roma, el d'Avinyó –del 1378 al 1417– i el de Pisa –del 1409 al 1415–. Un cisma que el concili de Constança (1417) va aconseguir reconduir.

És evident, doncs, que la de Benet XVI no és –com ho constata la història de l'Església– un fet freqüent en la institució pontifícia. El que sí que és freqüent és que des de la mort d'un papa o, en aquest cas, des del dia (11-02-2013) que va anunciar que renunciaria el dia 28 del mateix mes, no només es dispararen les travesses per donar a conèixer, en grans titulars, quin o quins cardenals estaven més ben situats en la cursa successòria, sinó que també s'inicià la lluita pel poder, les intrigues i les fosques conspiracions dels sectors influents del Vaticà (l'Opus Dei, els qüestionats Legionaris de Crist, Comunió i alliberació o els Kikos, sectors que el també conservador papa Wojtyla els donà protagonisme), els quals, amb el beneplàcit de la poderosa cúria vaticana, hauran mogut els tentacles per influir, interessadament, en els 115 cardenals electors, abans de l'inici de les deliberacions del conclave i abans que els cardenals emetin el vot per elegir el successor de Ratzinger (debats i votacions, sovint allunyats de les exigències evangèliques).

Oficialment el papa Benet XVI ha renunciat perquè li han flaquejat les forces. El que compta, però, és que s'ha trencat amb una tradició antinatural de quasi sis segles, la qual exigia que el papa exercís ad vitam, i no ad vitalitem. La seva decisió, ben segur, la més transcendental i encertada del seu pontificat, ha de comportar no només desmitificar la figura del papa, sinó que hauria de facilitar la introducció d'uns canvis que l'immobilisme vaticà ha frenat fins avui. La renúncia, però, deixa molts interrogants i una corruptela creixent, coneguda malgrat l'opacitat vaticana i el silenci còmplice dels qui callen. El conservadorisme radical del papa, el seu obsessiu aïllament d'un món canviant i la permanent negativa a introduir les reformes que els temps reclamen, no ens fan pensar que el nou papa pugui afavorir una nova i renovada Església, més propera als pobres.
Quatre dies abans d'oficialitzar la renúncia, el papa va rebre tres cardenals que li lliuraren un informe on, segons sembla, es detalla amb claredat i contundència els greus problemes que arrossega el Vaticà: la pederàstia, l'autocràcia o quasi teocràcia papal, el poder incontrolat de la cúria vaticana i, també, la corrupció sistemàtica en el controvertit IOR (Banc Vaticà), el banc que amaga un passat de crims i connexions amb la màfia i un present, no gaire millor, de blanqueig de capitals. Tot un reguitzell de greus problemes que més que indicar la impotència i incapacitat del papa Ratzinger per resoldre'ls, indiquen la urgència d'una rigorosa gestió transparent. És per això que, com encertadament comenta el teòleg José M. Castillo, el problema no és el papa, el problema és el papat, consegüentment el més important no és tant qui sortirà elegit nou papa del conclave, sinó quina predisposició tindrà per fer passos creïbles dirigits a desmuntar el fastuós imperi vaticà i conduir novament l'Església pels camins de l'Evangeli i del missatge de Jesús de Natzaret.

JAUME ROCABERT i CABRUJA,
Article publicat a El Punt Avui*. 13/03/13

divendres, 8 de març del 2013

A L’ESPERA D’UN NOU PAPA

Benet XVI, fent us de les seves prerrogatives a deixat el càrrec. Això s’hauria de considerar normal. Si els bisbes de totes les diòcesis han de presentar la seva renúncia a una edat avançada, setanta-cinc anys, per a poder exercir la seva funció, perquè no ho ha de fer el bisbe de Roma?

Ara els cardenals han d’elegir la persona més idònia per posar al capdavant de l’Església catòlica. Sembla que Benet XVI ha deixat una carta –testament?- dirigida exclusivament al seu successor. Però alguns cardenals volen saber, abans d’emetre el vot, el contingut de la carta. Crec que és bo que no hi hagi secrets, però ¿convé que tots coneguin el contingut que només va dirigit a un, quan ja sigui papa? Podria ser que a la carta hi hagi consignes per a prevenir-lo de la cúria, però també que el previngui d’algun possible afer fosc d’algun dels cardenals ara reunits.   

L’elecció d’un papa és una qüestió complicada. ¿Per què només hi ha de participar cardenals que han estat triats i promoguts al càrrec pel papa anterior? Els apòstols, ens diu Lluc, elegiren Maties per ocupar el lloc de Judes. Els onze tingueren present la seva condició de batejat per Joan i el seguiment a Jesús. Volien que l’elegit “sigui amb nosaltres testimoni de la resurrecció” (Fets 1,22)  Doncs, senyors cardenals, correspondria als bisbes titulars de diòcesi –successors dels apòstols- els qui fessin l’elecció del papa. Perquè, ¿quina garantia tenim de que la persona més idònia de tot el poble de Déu estigui entre vostès, sabent que alguns estan sota sospita?. .

El nou “papa” cal que sigui, abans que tot, un home de fe, i que en doni testimoni de vida. Un home d’evangeli practicat, un pastor, no pas un erudit en Dret Canònic. No ha de ser un diplomàtic, ni un home d’estat. L’Església necessita un home de Déu, més semblant a Pere que a Constantí

Confiem en que l’Esperit il·luminarà als reunits en conclave, i que els cardenals tinguin la ment i el cor oberts.

Salvador Sol

dimarts, 26 de febrer del 2013

ABANS QUE SIGUI TARD



Text: José Antonio Pagola.  
Traductor: Francesc Bragulat

El relat s'interromp bruscament. La paràbola queda oberta. L'amo de la vinya i el seu encarregat desapareixen d'escena. És la figuera la que decidirà la seva sort final. Mentrestant, rebrà més atencions que mai d'aquest vinyater que ens fa pensar en Jesús, "el que ha vingut a buscar i salvar allò que s'havia perdut".

El que necessitem avui a l'Església no és només introduir petites reformes, promoure el "aggiornamento" o tenir cura de l'adaptació als nostres temps. Necessitem una conversió a nivell més profund, un "cor nou", una resposta responsable i decidida a la crida de Jesús a entrar en la dinàmica del Regne de Déu.

Hem de reaccionar abans que sigui tard. Jesús és viu enmig nostre. Com l'encarregat de la vinya, ell té cura de les nostres comunitats cristianes, cada vegada més fràgils i vulnerables. Ell ens alimenta amb el seu Evangeli, ens sosté amb el seu Esperit.

Hem de mirar el futur amb esperança, al mateix temps que anem creant aquest clima nou de conversió i de renovació que necessitem tant i que els decrets del Concili Vaticà no han pogut fins ara consolidar en l'Església.

Publicat a: ECLESALIA, 27/02/13

dissabte, 16 de febrer del 2013

HOMENATGE AL Dr. MOISÈS BROGGI




El darrer dia de l’any 2012, ens deixava el Doctor Moisès Broggi, després de viure intensament i de desviure’s per la seva professió i pels malalts, sense en cap moment, deixar de lluitar per les llibertats nacionals de la seva, també la nostra, estimada Catalunya. Tota una vida dedicada a la ciència, a pal·liar el dolor de la gent, a salvar vides, a servir la seva pàtria. Aquest era el Doctor Broggi. Un home profundament creient en Déu. La seva necrològica en deixa constància: "Moisès Broggi i Vallès. Cirurgià. Ha mort cristianament a Barcelona, a l'edat de 104 anys, el dia 31 de desembre de 2012". Ell, com tants altres catalans universals, han donat a conèixer al món el nostre país, malgrat romandre durant tres segles diluït i desdibuixat pel colonialisme deshumanitzant de la Castella borbònica. El llegat que ens deixa el Doctor Broggi, és d’haver estat, i ho seguirà sent després de mort, un sòlid referent cívic en tots els aspectes de la seva existència: metge, cirurgià, col·laborador de les Brigades Internacionals, represaliat per la dictadura franquista, sobiranista català, humanista universal, savi, científic i cristià.


El Doctor Broggi, va exercir la medicina fins els 80 any, els vint-i-quatre anys posteriors, però, en cap moment va fer vida contemplativa, doncs a l’octubre del 2009 s’adheria al Reagrupament del Carretero, que pretenia declarar unilateralment la independència. A les municipals del 2011, tancà la llista electoral de la coalició Unitat per Barcelona. Com a soci, de l’Associació Ara o mai, entitat que proposava una candidatura independentista unitària a les eleccions al Parlament de Catalunya del 2010, fou un dels signants que va donar suport a la Conferència Nacional per l’Estat Propi que es va celebrar al Palau Sant Jordi el 30 d’abril del 2011. El 9 de juliol del mateix any, en motiu de la manifestació independentista, va parlar al costat dels seus amics, els doctors Heribert Barrera i Oriol Domènec, davant de desenes de milers de persones, on va afirmar que: “la llavor de la independència ja està sembrada”. En les eleccions generals espanyoles de 2011, Moisès Broggi encapçalà la llista de la coalició d'ERC amb Reagrupament i la plataforma d'independents Catalunya Sí per al Senat a la província de Barcelona. Encara en aquest darrer any i en motiu de l’Assemblea constituent d’ANC (Assemblea Nacional Catalana), del 10 de març del 2012, el Doctor Broggi va donar-li tot el seu suport.


El Doctor Broggi va rebre, entre molts altres guardons, la Creu de Sant Jordi el 1981, la Medalla d’Or de la Generalitat de Catalunya el 2008, com també l’Institut d’Estudis Mèdics el 2009. Així mateix, el 2010, se li va voler retre homenatge, donant el seu nom al nou hospital de Sant Joan Despí: Hospital de Sant Joan Despí Moisès Broggi. El Doctor Broggi, també és autor, entre altres llibres, de Memòries d'un cirurgià, Reflexions d'un vell centenari o La necessitat de ser útil. Converses sobre el sentit de la vida.


És evident, doncs, que el darrer dia del 2012, ens deixava el qui fou, però que ho seguirà sent, un personatge emblemàtic de Catalunya. El Doctor Moisès Broggi mereix, per tant, un homenatge popular de tota la ciutadania catalana. L’alcalde de Barcelona, ja ha proposat dedicar-li l’actual plaça d’Espanya que s’anomenarà Plaça Doctor Moisès Broggi.  Una lloable iniciativa de la qual n’ha sorgit una altre de no menys lloable: que totes les places d’Espanya dels pobles i ciutats catalanes, també portin a partir d’ara la mateixa inscripció que la de Barcelona. Una iniciativa que personalment m’agradaria fos aprovada per tots els ajuntaments de casa nostra i molt particularment, pels de les contrades gironines (en especial els de Girona i Blanes).



Jaume Rocabert i Cabruja
Article publicat a la revista RECVLL de Blanes, 5/01/13
 

dimecres, 13 de febrer del 2013

LA RENUNCIA DE BENEDICTO XVI



Ens permetem reproduir l'artícle de Gabriel Mª Otalora, publicat ECLESALIA (14/02/13), interessant pel seu contingut i la seva oportunitat. 


En una Iglesia como la católica que huye de las improvisaciones y de saltarse la tradición de las normas (la otra Tradición, como ahora expondré, es otra cosa), vaya si es noticia la dimisión de un Papa. En realidad lo es la de cualquier dignatario, y desgraciadamente el papa es, junto a otras muchas dignidades, Jefe de Estado.

¿No es vitalicio el encargo de ser el sucesor de Pedro? ¿El Papa no acaba su pontificado cuando se muere? Pues ciertamente que no, y lo que acaba de anunciar Benedicto XVI tampoco es nuevo. Ya se supo que Juan Pablo II se planteó dimitir como Papa pocos años antes de morir, pero al final decidió continuar en el cargo, sin duda presionado por la curia aunque luego él lo convirtiese en una ofrenda de amor. Pero no es menos cristiano el gesto de Benedicto XVI que la opción que eligió Juan Pablo II. Entre otras cosas porque existe una base legal que posibilita renunciar al Papa, actualizada precisamente por el propio Juan Pablo II en el Código de Derecho Canónico (1983), y dice así: Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, sin que sea aceptada por nadie.

Pues bien, para frustración de todos cuantos se habían centrado en esto como algo esencial, el cargo del Papa no es “ad vitam” (de por vida, pase lo que pase), sino “ad vitalitem”, es decir, mientras dure la vitalidad, la vida activa, como ocurre en cualquier otro orden de la vida. En esto, sin duda que el todavía Papa ha sido original y valiente.

La pena de todo esto es que el gran debate va a circunscribirse a la quiebra en la costumbre del papado como puesto vitalicio, y a especular sobre otras razones que le habrían llevado a Benedicto XVI a tomar esta novedosa decisión que rompe una cultura de cientos de años. Mayor es el hombre, y enfermo está; de hecho, ha comunicado su decisión “por falta de fuerzas”, precisamente en el Día Mundial del Enfermo, dando a entender que la enfermedad, como me comenta un buen cristiano, no es sólo participar del dolor de Cristo sino también mantener una lucidez que nos hace, desde la debilidad en humildad, pasar el testigo en cargos de responsabilidad a quien lo puede hacer mejor que yo. En su carta de renuncia lo reconoce: “Para anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”. Pero junto a estas razones objetivas, los vientos insalubres que corren por los pasillos del Vaticano, han tenido mucho que ver con esa laminación del vigor del Papa, para quien esta renuncia también es una forma de propiciar que corran nuevos aires más acordes con lo que debería representar el Vaticano.

Lo mejor de esta renuncia, a mi entender, es que nos desvela -quita el velo- a una mal entendida tradición en la Iglesia, centrada en costumbres y atavismos formales que han llegado a tener una importancia absolutamente desproporcionada e incluso contraria al espíritu y a las prácticas auspiciadas por el Maestro. La Tradición de los Padres de la Iglesia es otra cosa, que arranca en los hechos (las mejores prácticas) de los apóstoles a partir de todo cuanto habían recibido desde Pentecostés, sobre todo entre los siglos III y VII. Nada que ver con la tradición eclesiástica, centrada en la transmisión de usos, devociones, etc., surgida después de la era apostólica. Y mucho menos aun con las normas organizativas en la administración de la Iglesia y del propio Estado de la Cuidad del Vaticano, que en la actualidad sigue siendo un centro de poder que distorsiona, y de qué manera, el mensaje cristiano. En este sentido, la dimisión del Papa es una buena noticia como no lo será, sin duda, para buena parte de la curia romana y sus círculos de influencia.

Que una cosa es la comunidad del pueblo de Dios (Iglesia), y otra, la iglesia institución, perfectamente adaptable a los tiempos, aunque las diferentes curias romanas, y las últimas de manera lamentable, han hecho lo imposible junto a otros estamentos interesados para que ambas realidades se solapen y traten de blindarse algunas actuaciones nada cristianas (lo de las fianzas del Vaticano da para un libro). Es más, la curia vaticana actual será uno de los problemas más graves con los que tendrá que lidiar el nuevo Papa, quien deberá limpiar “la casa de mi Padre” de tantos mercaderes del Templo. Otros lo intentaron ya, pero sin éxito.

No podemos mantener por más tiempo la incongruencia de que el Papa lo es “todo” y nada se mueve sin su consentimiento, pero cuando está imposibilitado o enfermo, la Iglesia funciona “divinamente” sin necesidad de la asistencia de su pontífice (en el sentido de ser el primero o el más importante).

Para algunos, este gesto papal nos abre la puerta a un futuro que augura más de lo mismo; para otros, entre los que yo me encuentro, es una buena noticia tanto social como eclesialmente que pone el contrapunto a la decisión de su antecesor como algo indubitablemente correcto. Una noticia esperanzadora por lo que quiebra costumbres rígidas pero no sustanciales y porque abre la puerta a una posible nueva era en la Iglesia. Benedicto XVI es un Papa culto y conocedor del daño que está haciendo el pecado estructural de este sistema materialista basado en dar rienda suelta a la codicia, pero nos ha salido demasiado conservador y formalista, lleno de boato e incapaz de hacerse oír en la denuncia profética.

A ver si la decisión del Papa nos refresca que la fe madura no se sustenta en el Papa, sino en Jesucristo y su ejemplo. Afirmaciones como “sentirse huérfano” en boca de Rouco Varela, dimensionan equivocadamente el papel del Papa y muestra el peligro que tienen algunos jerarcas cuando dan mayor importancia a la institución eclesial que al mensaje de Cristo. No dejó de ser así con el nacional-catolicismo, y no parece que algunos hayan evolucionado hacia coordenadas más evangélicas. El único imprescindible es Dios. Larga vida para Joseph Ratzinger


GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@euskalnet.net
BILBAO (VIZCAYA).